El que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que escuche, y el que no pueda encontrar la paz que luche.

martes, 14 de febrero de 2012

desde las costillas

Cualquier palabra tuya me vale más que muchas que me regalaron otros, preciosas pero podridas y falsas. Sea cual sea mi hora de dormir, estaré pensando en volver a hacerlo en tu pecho.


 Un mes. 

Joder y parece mucho más, 
y cuán efímero fue aquel fin de semana. 
Supongo que el tiempo siempre nos juega malas pasadas.



Tic-tac, dice el reloj una vez más,
tic-tac llora, cada vez que te vas.
Más allá de los segundos
estarán mis labios,
esperando a los tuyos.

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